Hoy, 9 de febrero, los periodistas colombianos están de celebración. Festejan el día del periodista. A pesar de sus 225 años de historia, esta profesión sigue siendo una de las más peligrosas y peor pagadas del país. Entre 1996 y 2008, fueron asesinados 78 periodistas en el ejercicio de su profesión y el último informe de Reporteros Sin Fronteras de 2009 sitúa al país en el puesto 126 de los 175 que se analizan en cuanto a la libertad de prensa.
A esta situación, hay que sumarle el alto grado de impunidad, pues son muy pocos los casos de periodistas asesinados, agredidos o amenazados que se investigan y se esclarecen. En 2009, se descubrió que Inteligencia del Palacio Presidencial (DAS) interceptaba ilegalmente las comunicaciones de periodistas importantes del país que investigaban sobre la corrupción en la Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional. Los asesinatos de periodistas han disminuido; sin embargo, esto no quiere decir que se haya reforzado la libertad de prensa en Colombia, sino que ha aumentado la autocensura.
Las violaciones de los derechos de los periodistas en Colombia, según el presidente de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), Eduardo Márquez, proceden de diferentes frentes: “grupos paramilitares de extrema derecha que trabajan con frecuencia con el Ejército, guerrillas de extrema izquierda, grupos de narcotraficantes y por el propio Gobierno nacional”. El país latinoamericano puede presumir de ser una de las democracias más antiguas y estables de Latinoamérica y la libertad de expresión e información está amparada en el artículo 20 de la Constitución. No obstante, profesionales de la información como José Ignacio Penagos aseguran que las políticas de protección “no se hacen cumplir porque el que las tendría que cumplir es el mismo Estado”. “El poder en Colombia está minado de corrupción”, asegura.
Con este panorama, la Federación Internacional de Periodistas de Colombia ha lanzado una campaña bajo el lema, “No más periodistas víctimas del conflicto armado y de los corruptos NO SOMOS EL BLANCO, SOMOS FUNDAMENTO DE LA DEMOCRACIA”. La iniciativa, apoyada por la FLIP y por asociaciones locales, pretende divulgar la situación de violación de derechos que viven los periodistas en este país, así como defender la seguridad en el ejercicio de la profesión.